El ingenioso método para entenderte con tu pareja

Muchas de las separaciones en el mundo se producen por el manejo inadecuado de las comunicaciones al interior de la relación. Quienes conviven con su pareja, saben que este tema no es nada fácil.

El éxito de toda comunicación en pareja radica en la asertividad. Aunque parezca demasiado simple, esta palabra implica mucho trabajo tras bambalinas.

Aquí, no sólo entran en juego conceptos tan poderosos como la amabilidad y la diplomacia, también se involucra la correcta expresión de lo que tenemos en el interior de forma franca, adecuada y clara, respetando los derechos del otro.

Entenderte con tu pareja

Además, debe preservarse la individualidad: cada quien comunica, desde su punto de vista, lo que siente, piensa, espera y desea del comportamiento del otro.

La expresión no debe dirigirse a señalar un comportamiento en la pareja, como si fuese algo objetivo. Claro, es totalmente válido hacerlo, pero aclarando que es a mí a quien molesta.

En otras palabras, más que señalar los defectos del otro (lo que demostraría que no estoy aceptando a mi pareja como es, que estoy siendo normativo y que lo estoy culpando), es comunicarle algo mío (mis sentimientos, deseos, pensamientos y peticiones).

Cabe aclarar que este tipo de expresiones y mensajes deben realizarse sin criticar el comportamiento del otro.

Al expresarle algo a la pareja, hay que tener en cuenta la posibilidad de presenciar un cambio en el comportamiento del otro, aunque bien podría no hacerlo.

Puede existir la voluntad de escuchar y entender todo lo que se quiere transmitir, pero debemos saber que muchos comportamientos percibidos como desagradables en los demás, corresponden a rasgos muy estables de su conducta, lo cual puede constituir un esfuerzo extra al momento de modificar su comportamiento aunque se les pidiera de forma adecuada.

Claramente, debemos prepararnos para que el comportamiento que pedimos al otro cambiar reaparezca. No hay que convertir los procesos de comunicación en verdaderas batallas campales, donde cada uno busca hacer el mayor daño posible al otro y “pegar donde más duele”, como sacando ventaja de los puntos débiles que conoce cada uno de su pareja.

De esta manera, el método funcionará. Puede que no a la primera, lo importante es tomar los elementos y ponerlos en práctica.

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