La pesadilla de una mamá que publicaba fotos de su hija en las Redes Sociales - Medicina En Tu Hogar

La pesadilla de una mamá que publicaba fotos de su hija en las Redes Sociales

Esta historia como muchas otras que habrás escuchado trata de darte una idea clara de lo peligroso y a veces vulnerable que se han convertido las redes sociales y no por culpa de las redes sociales en sí, sino por culpa de nosotros mismos y el no saber manejar nuestra privacidad referente a nuestras actividades y vida en familia..

Fuente: Lizeth Salamanca Galvis (eltiempo.com)

A Ximena* le parecía normal subir a su cuenta de Facebook las fotos de los momentos más especiales de su hija de 5 años: el día que izó bandera en el colegio, el encuentro con los primos, la selfi con la mascota, etc. Hasta ahí todo normal.

Pero hace cuatro meses el tema tuvo un giro inesperado. Un día, Ximena dejó a su pequeña en el colegio disfrazada con un traje típico porque la institución había planeado un acto cultural.

Antes de que la niña cruzara la puerta del colegio, se tomó con ella una selfi y de inmediato la publicó en redes. Eran las 8 de la mañana.

Tres horas más tarde, a las 11:37 a. m., su celular sonó. Del otro lado de la bocina, una mujer que se identificó como la jefe de urgencias de la unidad de pediatría de la Clínica del Country le preguntó si ella era la mamá de una niña que lucía falda roja y blusita blanca. “Señora, su hija sufrió un accidente”, le dijo, y Ximena sintió que el mundo se le venía encima.

La voz continuó diciéndole que la menor iba a ser atendida, pero que necesitaban que les confirmaran el número de documento y su EPS. Ximena, en medio del desespero y la angustia, dio los datos mientras hacía mil preguntas. “¿Qué le pasó?, ¿cómo está?, ¿está bien?”, repetía.

En respuesta, solo obtuvo un “cálmese, señora, estamos verificando. No me cuelgue, ya vuelvo con usted”. Luego de un par de minutos, que parecieron eternos, la mujer le confirmó que la clínica no tenía convenio con la EPS de la niña y que necesitaban que consignara 300.000 pesos a una cuenta corriente para que el sistema admitiera el ingreso de la paciente.

Ximena tomó atenta nota de la cuenta mientras la mujer le insistía en que hiciera la transferencia lo más pronto posible porque la condición de la menor era muy delicada. Antes de colgar, Ximena alcanzó a preguntar por la situación de su pequeña. “Estamos estabilizándola, pero no tenemos mucho tiempo. Consigne el dinero para poder intervenirla y véngase inmediatamente para la unidad de pediatría”.

Después de colgar, Ximena empezó a llorar, temblada, no entendía nada, y como pudo le marcó a su esposo para que hiciera la transferencia vía internet. Apenas le contó la situación, él le preguntó si la profe ya la había llamado. Ximena se detuvo en seco, ¿cómo era posible que del colegio nadie le hubiera informado nada?

Tardaron menos de 10 minutos en confirmar que todo era un montaje para estafarlos. La niña estaba bien en su colegio, el accidente nunca existió, pero quedaban en el aire muchas dudas: ¿cómo conocían la vestimenta de la niña? y ¿cómo consiguieron el celular de Ximena?

La única explicación que los padres de esta pequeña encuentran es la foto publicada ese día en Facebook. “Creemos que nos venían haciendo seguimiento por esa red social”, asegura Ximena.

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Su historia es tan solo una de los centenares de casos de personas que han resultado estafadas, extorsionadas o amenazadas por compartir información en sus redes sociales.

Y es que las cifras van en aumento. De acuerdo con el Centro Cibernético de la Policía Nacional, entre 2012 y 2017 se reportaron 39.417 casos de delitos informáticos, de los cuales el 72 por ciento correspondió a un perfil de víctimas que osciló entre los 9 y los 12 años.

“Los padres deben ser los primeros en promover el uso responsable de la internet y en cuidar a sus hijos de tener una exposición inadecuada en las diversas redes sociales”, advierte Carlos Lugo, director de apropiación del Mintic.

Según Lugo, los padres deben evitar compartir información confidencial de los menores, imágenes y videos en los que se vea claramente su rostro o datos personales que puedan utilizarse para ganar la confianza de los niños en el mundo real, como el nombre de su colegio, el barrio en que viven o las actividades que realizan fuera de clase.

“Los delincuentes suelen buscar en las redes indicios o datos que les ayuden a determinar el nivel socioeconómico de sus víctimas, la composición de su grupo familiar, su lugar de residencia, los lugares que frecuentan o los números de contacto. Una fotografía que parece inocente puede hacer pública la placa del vehículo de la persona, la dirección de su casa, las rutinas y la ubicación del colegio de sus hijos”, agrega Lugo.

* Nombre cambiado a petición de la entrevistada.

Una fotografía que parece inocente puede hacer pública la placa del vehículo de la persona, la dirección de su casa, las rutinas y la ubicación de los colegios de sus hijos.

Por: Lizeth Salamanca Galvis

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